¡Ahí viene el lobo!

Recuerde: en su propia seguridad, usted tiene en sus manos la Disyuntiva de actuar por el bien suyo y de sus seres queridos. / Foto: Cuartoscuro

Los habitantes de la Ciudad de México vivimos entre contingencias ambientales, saturación del transporte, desempleo, ambulantaje, asaltos y miles de problemas propios de una gran urbe, que además enfrenta con estoicismo los desatinos de sus gobernantes.

Añada usted que el relajamiento del fin de semana, ha sido quebrantado, por segunda vez, en menos de un mes, por una alerta sísmica que nos despierta de madrugada con el sistema de altavoces que suenan a ¡verdaderas trompetas del Apocalipsis!

¡Ni hablar!, es el precio por vivir en una de las regiones sísmicas más activas de territorio nacional, que ya ha generado situaciones trágicas como la ocurrida en 1985, de la que hemos tratado de tomar experiencias de sobrevivencia y prevención.

¡Aquí nos tocó vivir! Citando a la gran periodista, Cristina Pacheco.

Por eso, esta reflexión no es una crítica a este sistema de alertamiento, -a pesar de que nos altera y hasta molesta-, sobre todo cuando el sismo del que se advierte, afortunadamente no tiene consecuencias y es apenas perceptible.

Sí, es horrible ser arrancado de la cama de forma abrupta, pero más allá del enojo, debemos alegrarnos de que el asunto no pase a mayores. Siempre será mejor que sólo sea el susto y retomar nuestras actividades o nuestro sueño, lo que es más difícil.

Debemos recordar que este Sistema de Alerta Sísmica fue desarrollado a raíz de la tragedia de los terremotos de 1985, cuando hubiéramos querido entonces ser advertidos del movimiento telúrico que alcanzó 8.1 de magnitud en la escala de Richter, que devastó gran parte de la capital del país, cobrando miles de vidas, nunca sabremos cuántas con precisión.

Me preocupa escuchar comentarios de que la alarma “no sirve”, o que estresa a la gente “sin necesidad”, o que los habitantes de esta ciudad se acostumbren a oírla sin tomar previsiones para las que está hecha.

Me inquieta que alguna vez, -ojalá me equivoque-, por no hacer caso a esta alerta, pueda repetirse lo sucedido hace casi 31 años. Que pase lo del cuento de “Pedrito y el Lobo”, que de tanto advertir sobre el riesgo sin haber consecuencias, nos quedemos impasibles sufriendo secuelas funestas.

Los expertos en protección civil señalan que –lo importante es saber qué hacer- al escuchar este aviso, como el conocer en donde están las salidas de emergencia, -sobre todo si se encuentra usted en un lugar público-, desalojar con calma y tener un plan familiar para localizarse o verse en algún lugar en caso de una contingencia.

Si ocurre de madrugada, tenga usted a la mano sus pertenencias básicas, como identificación, una lámpara ‘sorda’, quizá algo de dinero. Lo más importante es ponerse a salvo.

Ubique un lugar cerca de su casa para cuando desaloje, quizá alguna explanada donde no haya peligro de ser alcanzado por vidrios, postes o plafones, es lo primero que se desprende.

Además, hay algunos mitos sobre el aviso de sismo, como el que tenemos cerca de un minuto para actuar, esto no necesariamente es una regla general.

La red de sensores se ubica en distintos puntos de Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Jalisco o Colima y -depende de la zona del epicentro del tiempo que disponemos para reaccionar-, lapso que puede ser de entre 24 a 78 segundos.

Actualmente, la alerta no nos dice cuánto tiempo tenemos para que las ondas sísmicas nos alcancen.

No lo tome a la ligera, vivimos en una zona sísmica, donde cualquier día puede ocurrir un temblor potencialmente destructivo. Esto es un riesgo real y latente.

No se trata de ser paranoicos, pero tampoco irresponsablemente indiferentes ante este riesgo.

La alerta sísmica es una de las mejores medidas de prevención que se han tomado en los últimos años y no debemos subestimarla, a pesar de que en la mayoría de los casos y -ojalá así siga siendo-, no se tengan mayores consecuencias tras su activación.

Recuerde: en su propia seguridad, usted tiene en sus manos la Disyuntiva de actuar por el bien suyo y de sus seres queridos.

 

Jorge Urzua480 Posts

Periodista con 30 años de experiencia en medios electrónicos, con especial predilección por la radio, pero fascinado con las posibilidades que hoy ofrecen las nuevas tecnologías de la información.

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