ATERRIZANDO SUEÑOS.

¡CORRER, MI GRAN AVENTURA! Bety Camiade.

Quién me diría que la disciplina de correr, sería el parteaguas que marcó mi vida en todos sentidos, y no solo eso, cambió completamente mi estilo de cómo vivir; encontré un destino que sin duda estaba listo, esperándome para aleccionarme en todas las áreas en las que me desempeñaba y en las que desde ese momento adopté como parte esencial para vivir y desarrollar.

Inicié a correr por el deseo de bajar de peso, al hacerlo, me llevó a querer llevar una vida más sana, con mejores hábitos en mi alimentación; a su vez adquirí bastante disciplina no solo para lograr esos aspectos, la disciplina comenzó a marcarme la pauta en cada una de las tareas en las que me desenvolvía y en especial como madre de familia.

Una vez que fui logrando múltiples beneficios en cada aspecto de mi vida, por esa actividad física inicial de correr, ésta pasó a ser mi arma, mi herramienta, mi estilo de vivir desde entonces y la mejor actividad para disfrutar sola o en compañía, también ha llegado a ser la terapia para conseguir el relax y al mismo tiempo, la energía para desempeñar las actividades del día de buen humor y con entusiasmo; una excelente manera de llevarme a la meditación y a la reflexión de los asuntos de mi vida que necesitan de mi atención para mejorar o bien encontrar la solución a un problema y hasta en desarrollar una mente abierta, positiva, creativa y atenta a maravillarse y agradecer por un paisaje, un amanecer, un atardecer, por la naturaleza misma…

Me lancé por esta actividad física, recreativa de correr, a experimentar la más grandiosa aventura en mi vida. Me apasioné por las ultradistancias y la resistencia, por todo ese potencial que se puede desarrollar y que llevamos por naturaleza humana: el poder hacer parte de mí, de primera mano un entorno inhóspito, alejado de la civilización, temible por sus condiciones de hostilidad, pero a la vez apasionante y majestuoso que permite infinidad de experiencias y aprendizajes, y sin dudarlo el mayor de ellos, dar el justo valor, reconocimiento y agradecimiento por la vida misma.

Definitivamente correr me regaló una larga cadena de beneficios, pero lo que más me gusta es haber aprendido a reconocer mis fortalezas, haber encontrado un gran potencial en donde puedo desarrollarme de varias maneras, las cuales jamás imaginé serían parte en mi destino y menos pensé alguna vez que hoy en día podría compartirlas y de alguna manera poder retribuir en algo a todo lo que la vida me ha obsequiado.

Dicen que todos tienen su propio destino, pero que no todos deciden seguirlo. Cuando analizo esta frase me vienen un sinfín de ideas. Como ejemplo te pregunto: ¿Cuántas veces has escuchado tu voz interior diciéndote algo determinado, llamando tu atención y a veces a gritos por algo específico? Y ¿Cuántas de esas veces has prestado atención? La mayoría de esas veces que tu voz interior te habla, seguro es sobre un tema apasionante, que de alguna manera llama tu atención o quizá “te mueve el tapete”, como solemos decir cuando algo nos resulta interesante y sobre todo confrontante.

Pero precisamente por esa razón, porque nos confronta, decidimos solo oír y dejar pasar. Nos estresa pensar en dejar nuestro frenético ritmo de vida por momentos para prestarle esa atención o bien y, casi diría yo, la mayor razón es porque nos da miedo enfrentar algo apasionante, que nos estremece y nos hace resonar desde el interior.

Si nos diéramos la oportunidad más ocasionalmente de “escuchar” a nuestra voz interior… ¡Cuántas oportunidades para descubrir caminos exitosos en nuestra vida! Valdría la pena no solo “oír” ya que este es un acto involuntario mientras que al “escuchar” prestamos atención, nos concentramos, pensamos y razonamos, por eso es un acto intencionado que nos puede llevar a encontrar el camino apasionante de nuestro verdadero destino.

Ya sea que creas en el destino o no, es un hecho que, si elegimos los caminos que nos hacen vibrar, que nos apasionan, que llaman por completo nuestra atención, entonces habrá mayores posibilidades de que nos vaya mejor y dentro de ese camino elegido, desarrollemos el compromiso de la tenacidad y la disciplina para lograr el éxito en nuestros objetivos. Llevar las riendas de nuestro propio destino, ser dueños de nuestro timón, por así decirlo, nos va a permitir ser más responsables.

Si sientes que verdaderamente es tu misión en la vida, que te mueve a quererte esforzar por alcanzarlo ¡Entonces lánzate! ¡ES LA GRAN AVENTURA DE TU VIDA! ¡Ahí está, no la dejes escapar!

contacto@betycamiade.com

 

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