El macabro hallazgo de la verdadera Frida Sofía

Israel Quiñones.  La tarde del martes 19 de septiembre, muchas cosas tomaron un rumbo muy distinto, tanto en el ámbito personal y el público. Un sismo de 7.1 Richter sacudió a la Ciudad de México y a los estados de Morelos, Puebla (donde fue el epicentro), Michoacán y Guerrero, lugares en donde hasta el momento se reportan más de 300 muertos, además de las perdidas materiales, sin contar que, semanas antes el 7 de este mismo mes, un sismo de 8.2 grados abrumó a Oaxaca, Tabasco, Chiapas y a la misma Ciudad de México.

La tragedia invadió a nuestro país, dejando ver imágenes de solidaridad extrema de la ciudadanía que ni tarda, ni perezosa salió a las calles a auxiliar a los damnificados y a buscar entre los escombros de los edificios derruidos por el  movimiento telúrico, señales de vida de otros compatriotas menos afortunados.

Para los medios de comunicación tradicionales y específicamente para la televisión, el drama, el dolor humano, la desesperación y las muestras de solidaridad incondicional, no fueron suficientes para mantener niveles altos de audiencia en tiempo aire. Era necesario algo más, algo que mantuviera a los espectadores al borde del asiento y al mismo tiempo, atentos a cualquier cambio en su aparato receptor, con ello, la manipulación mediática de las emociones provocadas por la tragedia causarían un impacto mayor; hacía falta una historia más convincente.

Entre las edificaciones que se desplomaron durante y después del evento sísmico, hay uno en especial que causo más impacto que otros, que se convirtió de inmediato en un emblema trágico de un nuevo 19 de septiembre en la capital y este lugar era una escuela privada de nombre Enrique Rébsamen. En está se notificaba de menores atrapados entre los escombros del inmueble escolar. Niños que iban desde el prescolar, hasta secundaría y esto significaba algo verdaderamente terrible para la sociedad mexicana y especialmente para los padres y familiares de los menores.

Los trabajos de rescate que la sociedad civil emprendió no tardaron mucho tiempo en comenzar y esto dio paso a que los efectivos del ejercito y marina armada salieran a efectuar tareas de rescate junto con la ciudadanía, pero a la vez, el caos se apoderó de los presentes en los lugares más afectados.

Es aquí donde se comienza a generar un fenómeno mediático espeluznante del que ahora parece ser, todos estamos enterados y este fue el concerniente a una menor llamada “Frida Sofía” que según la información de los medios televisivos y más difundida por Televisa, se encontraba atrapada entre los escombros de la hoy tristemente celebre escuela “Enrique Rébsamen”. El asunto comenzó a cobrar popularidad e interés el miércoles 20 de septiembre, es decir, 24 horas después del evento geológico y de inmediato despertó a los televidentes, mismos que le prestaron una atención total a dicho acontecimiento lleno de drama, dolor, suspenso y heroísmo… Prácticamente un guion adecuado y perfecto para ser un “reallity show”.

El jueves 21 de septiembre Televisa estuvo transmitiendo por más de 10 horas en cadena nacional el caso de la supuesta niña desaparecida, dinámica que mantuvo a buena parte de la audiencia atenta y pegada a las pantallas del televisor esperando el momento en que la niña fuese rescatada y entregada a sus padres. El problema comenzó cuando, con la visita del secretario de educación, Aurelio Nuño preguntó por los padres de la menor supuestamente atrapada en los restos del colegio, pero estos jamás aparecieron.

A partir de este punto fuera del guion, la temática fue en declive y además, un rescatista de la Cruz Roja salió molesto de donde se encontraba el colegio diciendo que todo era una mentira, que ya no había nadie atrapado entre los escombros. Estas declaraciones fueron recogidas por el equipo de la periodista Carmen Aristegui, quien en su espacio por internet dio a conocer la mentira que se estaba transmitiendo por televisión, asunto que despojo de toda credibilidad a la televisora. Al día siguiente, ya que el episodio anterior ocurrió a eso de las dos de la madrugada, los presentadores estelares de Televisa tuvieron que ofrecer una explicación y terminaron culpando de la desinformación del asunto a la Marina, institución que por medio de dos altos mandos se disculparon ante medios de comunicación presentes en el lugar de los hechos.

La anterior narrativa nos muestra unos de los engaños mediáticos que más ha molestado a la sociedad mexicana, pero lo que se debe observar, es la interacción que ocurrió entre la televisión, las redes sociales y los medios nativos de la internet. Queda demostrado que la televisión sigue manteniendo su lugar de privilegio como el medio de comunicación más consultado por los mexicanos para informarse y es por ello, que los anunciantes y empresas continúan ejerciendo grandes presupuestos en sus paquetes publicitarios para poder aparecer en los horarios más frecuentados por los televidentes.

Si bien es cierto que, el crecimiento de las redes sociales y los medios nativos de internet es exponencial, también es cierto que, el poder llegar a estos medios es completamente restringido y sólo es para aquellos que tengan el suficiente poder adquisitivo para comprar un Smartphone, Tablet o en su defecto un equipo de computo, además de tener acceso a internet, ya sea de manera publica, móvil o banda ancha al hogar.

En cambio, la televisión se ha convertido en un medio más accesible para la mayor parte de la población al punto,  en que el gobierno federal por medio de recursos públicos y con una gran campaña, regaló televisores a la población con el pretexto de la migración de la televisión analógica a la digital.

No sólo se trata de un hecho técnico en materia de medios, sino que también. Debemos aclarar la ética periodística de la nota y con ello, deliberar sobre la actuación del medio en sí y la participación de las redes sociales durante la “verdad” expuesta ante las audiencias televisivas que dieron seguimiento a las transmisiones por las que se hablaba de Frida Sofía y su latente viacrucis antes de poder ser rescatada o descubierta como una farsa mediática.

¿Quién tuvo el poder de decisión para mantener está nota al aire durante tantas horas? ¿La línea editorial sólo fue realizada por parte de Televisa o también influyó la secretaría de Marina? ¿Quién llevo la comunicación entre rescatistas, militares y marinos y reporteros? ¿Cuáles son los nombres de los involucrados en esta cadena de información? No hay respuestas para las preguntadas planteadas, ya que solamente los directamente involucrados están consientes de  las mismas, sin embargo, el seguimiento de dichas cuestiones resulta clave para comenzar a desenredar la madeja, pues en redes sociales el juicio a quedado sólo en eso: en un juicio de valor con veredicto otorgado, pero sin ir más allá.

No solamente se debe de quedar en la indignación por la manipulación emocional ejercida a través de los medios de comunicación, sino que se debe realizar un análisis a profundidad de la crisis que hay en los mismos y que ahora mismo están arrastrando a los contenidos de las redes sociales que visiblemente fueron influenciadas por el medio hegemónico que es la televisión, además de exigir el ejercicio que significa la validación del derecho de las audiencias, mismo que se encuentra en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión.

Sin duda alguna, la manipulación emocional es una especialidad de los medios de telecomunicación y así queda demostrado en los tele-dramas que llevan años produciendo jugosas ganancias para Televisa, así mismo, la reconsideración por parte de los usuarios de las redes sociales, para que una vez experimentado este episodio, encontremos una manera de verificación de la fuente informativa y considerar la posibilidad de combatir con más rigor la proliferación de notas falsas en las plataformas de las redes.

Sin duda alguna, los vacíos regulatorios quedaron expuestos con la nota de Frida Sofía y será cuestión de que la Segob, que es la encargada de los contenidos radiodifundidos o que el IFT que es el encargado de hacer valer la regulación tomen cartas en el asunto, pero parece claro que ninguna de las dos autoridades tomará cartas en el asunto. Es por ello que resulta necesario que la sociedad tenga la cultura mediática para empaparse y corroborar la información antes de creerla y al parecer esto es el siguiente paso a seguir.

¿A quién se le ocurrió primero mantener está historia tan endeble al aire: a Televisa o a la Marina? Esto resulta primordial, pero también, es necesario recordar la ética periodística y que el valor de la información es primordial en momentos como el del pasado 19 de septiembre, así como la no politización socarrona en la que se ha tornado el espectro noticioso en los últimos días y esto incluye a todos.

@IsraelQDigital

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