El regalo más valioso.

ATERRIZANDO SUEÑOS. Bety Camiade. Constantemente escucho a personas quejarse de que no tienen fuerza de voluntad para ponerse un reto, ya sea en lo profesional o en su vida diaria para lograr algo referente a llevar una buena alimentación, estar sanos, bajar de peso, etc. Algunas personas que corren o quieren iniciarse a correr me preguntan: “¿Cómo haces para no desistir, para no darte por vencida y no aventar la toalla?”

Esta constante me ha hecho reflexionar de por qué sucede esta situación tan a menudo y por qué para algunos resulta más fácil que para otros, no darse por vencidos. Y digo “fácil” por decirlo de alguna manera, pero verdaderamente sé que todo reto requiere de esfuerzo y dedicación, sea cual sea tu condición, no en todas las áreas se encuentra uno al cien por ciento.

Dicho lo anterior te invito a que te remontes a tu infancia, hagas un poco o un mucho de memoria en cuanto al hecho de cómo fue tu educación; si fuiste un niño o niña mimada, si se te daba todo lo que querías, si al menor de tus berrinches accedían a lo que pedías… O por el contrario, si se te educó con cariño, pero con firmeza, y no accediendo a todo lo que se te antojaba.

Hasta hoy a mi edad me caen muchos ‘veintes’ de todas estas situaciones, de cómo puede afectarnos en nuestro presente de adultos, una inadecuada educación en nuestra infancia, para en un presente poder lograr metas, tener constancia para culminar con lo que nos proponemos y no estar tan agobiados por ello. Y no se trata de repartir culpas o buscar culpables, sino de reflexión para hoy hacer algo en pro de nuestros hijos y de nosotros mismos.

Soy profesora de educación preescolar y como tal, dentro del aula uno sabe que debe haber disciplina y se debe hacer cumplir. Yo trataba de llevar a cabo todas estas acciones y que mis alumnos las respetaran. Pero veo que como padres nos cuesta mucho más trabajo hacer cumplir rutinas, horarios y reglas con los hijos. A veces porque se confunde el amor a los hijos, pensando así en dejarlos hacer lo que quieran o darles todo.

Veo a las mamás y papás en ejemplos como estos: “Pobrecito de mi niño, hace mucho frío, que no vaya a la escuela, cómo lo voy a levantar o que vaya más tarde” o “¿Tienes sed mi rey? Ahorita le compro un juguito”; cuando en realidad el niño es muy fuerte y puede levantarse temprano y asistir a la escuela o cuando bien podríamos decirle: “Ahora que lleguemos a casa, tomas agua”. Y si quieres también le puedes decir “mi rey”.

Los niños verdaderamente agradecen que los padres pongan reglas, horarios, rutinas, y ¿cómo lo agradecen? Siendo niños más seguros de sí mismos, más obedientes, se acostumbran al orden en su vida y es más fácil así, adquirir la perseverancia, la resiliencia; son virtudes que se van cultivando así, poco a poco en la rutina diaria con la dirección de los padres, una guía firme y amorosa.

Hoy agradezco a mis padres, la educación que me dieron, porque veo que me educaron con esa congruencia y disciplina tan necesaria, entendiendo esta última como esas normas, reglas, cuyo cumplimiento de manera constante te llevan a mantener el orden y a alcanzar objetivos. Sea como haya sido con todos sus aciertos y errores, agradezco infinitamente su legado, reconozco que mucho de lo que hoy soy y de lo que he logrado, se lo debo a esa educación.

Ahora te invito a que después del análisis de la educación en tu infancia, tomes cartas sobre el asunto; te doy dos noticias, una buena y una mala: la buena es que desde ya puedes iniciar con tu entrenamiento para lograr cambiar esa falta de fortaleza; en todas las áreas de tu vida, trabaja todos los días con esas pequeñas cosas que cuestan trabajo, como negarte la golosina que tanto se te antoja y que sabes que con ello romperás la dieta; aguanta trotar un poquito más en tus rutinas cada día; oblígate a levantarte temprano cada mañana… etc. Así con esa conciencia y deseo de cambio se puede lograr. Y bueno la mala noticia, es que entre más edad se tenga, cuesta más trabajo, pues ha sido toda una vida de ese comportamiento errado.

Los niños aprenden y absorben como esponjas todo mucho más rápido y fácil. ¡Los adultos también podemos! ¡Ánimo todo es posible! Y con el deseo de cambio, pronto verás grandes resultados. ¡Regálate ya el más valioso regalo! Agradece si ya lo tienes y si no, ¡ve por él, inicia YA tu entrenamiento rumbo a la virtud de LA FORTALEZA!    contacto@betycamiade.com

 

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