Estilo saludable: Estrés positivo. (Cortisol y adrenalina II)

El cortisol y stress del nuevo siglo II

Brenda Peregrina

La liberación de azúcar en sangre tiene la función de mantener un nivel de energía apropiado para responder eficazmente ante la situación del estrés y nos permite estar alerta. En realidad, es la adrenalina del cerebro la que manda la señal para que se libere la glucosa al torrente sanguíneo (lo que se conoce como azúcar en sangre), pero el cortisol contribuye en su síntesis. También auxilia a la hora de utilizar las grasas y las proteínas como sustratos energéticos.

Como hemos visto, otra respuesta del cortisol ante una situación estresante es que inhibe el sistema inmunológico, porque toda la energía es necesaria para controlar el estrés. Además, esta hormona también provoca un aumento de histamina, lo que explica porque la gente tiende a ponerse más enferma o a sufrir herpes o alergias, cuando padecen este fenómeno.

El exceso de cortisol que deriva por permanecer en situaciones estresantes de manera prolongada causa ciertos desajustes debido al desgaste de energía que estamos experimentando. Algunos de los síntomas que podemos sufrir son los siguientes: Sensación de fatiga, cansancio y agotamiento. Problemas de memoria, concentración y aprendizaje. Predominio de la irritabilidad, la ira y agresividad. Dolor físico (por ejemplo, de cabeza o estómago), debilitación del sistema inmunológico y, por tanto, enfermedades, alergias, etc.

Cuando el estrés se manifiesta durante mucho tiempo, entonces es posible experimentar cuadros complejos de ansiedad, sentimientos de fracaso, insomnio o depresión.

Aunque el cortisol tenga mala fama porque se asocia a algo tan negativo como el estrés crónico o el burnout, en el organismo humano realiza gran cantidad de funciones vitales. Entre otras cosas, permite que nuestros ritmos se adapten al ritmo que nos exigen ciertas situaciones, como por ejemplo los momentos en los que nuestra integridad física puede correr peligro o cuando se acerca una prueba que debemos superar. Aunque la sensación no siempre sea agradable, eso no significa que no sea necesaria o práctica.

Sin embargo, a largo plazo provoca una serie efectos no deseados. Por ejemplo, la producción de cortisol, ya sea por déficit o exceso, puede interferir con la producción de hormonas tiroideas y la conversión de éstas de T4 a T3.

El cortisol interrumpe el sistema reproductivo, causando infertilidad o incluso aborto involuntario cuando los niveles de cortisol son demasiado altos o crónicamente elevados. Además, el aumento cronificado de cortisol puede causar hambre intensa y antojos de comida debido al trastorno metabólico que se produce, y también influye en los bloqueos mentales y problemas de memoria relacionados con la sensación de “quedarse en blanco”.

El cortisol es una hormona relacionada con el estrés que de por sí no es negativa. Ahora bien, cuando el estrés se cronifica y se vuelve patológico puede crear una serie de problemas o consecuencias negativas para la persona. Entre estas consecuencias destacan la disminución de las defensas, problemas estomacales, diarrea o estreñimiento, problemas de apetito, cambios de humor, dificultades para concentrarse y problemas de memoria, fatiga y cansancio, dolores de cabeza, hipertensión. infertilidad e interrupción de la menstruación.

@BrendaPeregrin4

Health Coach

bptrainingmx@gmail.com

 

 

Brenda Peregrina12 Posts

Conferencista, coach internacional de salud y estilo de vida con 14 años de experiencia y certificaciones globales en fitness, rehabilitación física y nutrición genética.

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