La contienda inicia.

Por: Israel Quiñones.

La definición electoral que acaba de arrancar este pasado 30 de marzo puede marcar el futuro de nuestro país, no sólo para los siguientes seis años, sino que, para los siguiente veinte años de crecimiento económico, social, político, laboral y tecnológico. Es por lo anterior, que la reflexión y análisis sobre las propuestas que los candidatos den a conocer durante los siguientes tres meses, serán fundamentales para que México cambie o se mantenga en la misma brecha (asunto que sería catastrófico para el pueblo) y, de verdad pueda trascender a un sistema democrático electoral que proporcione beneficios a los ciudadanos y no sólo, a la clase política en el poder.

El antecedente inmediato para este proceso electoral, es el que se llevó a cabo en el 2017. Cuatro estados del país cambiaron congresos locales y gubernaturas, los cuales fueron: Veracruz, Coahuila, Nayarit y el Estado de México. En todas estas entidades se detectaron irregularidades y actividades ilícitas durante la celebración de los procesos electorales, pero el Estado de México destacó en la magnitud de la operación ilícita de recursos públicos y la intromisión que el gobierno federal realizó.

Es inevitable no recordar la consigna que José Antonio Meade realizó en un mitin ante priistas en el Estado de México durante las precampañas, en donde aseguró que, la estrategia realizada durante los comicios del 2017 en el Estado, sería replicada a nivel federal para que el partido conservara el poder en el país.

Hasta el momento el candidato que navega feliz y triunfante es Andrés Manuel López Obrador, mismo que en las encuestas cuenta con ventaja hasta de dos dígitos; sin embargo, la maquinaria electoral del Revolucionario Institucional se ha echado a andar y, ha demostrado que, va por todas las canicas, de esto queda constancia cuando revisamos los ataques hacia el candidato de la coalición del PRD, PAN y MC, Ricardo Anaya, acusado de lavado de dinero por más de dos millones de dólares, de lo que no se la ha comprobado nada aún, pero su crecimiento en las encuestas si fue detenido y se encuentra, en una disputa por el segundo puesto de la contienda presidencial con Meade.

No se trata de abalanzarnos sobre las estadísticas numeradas, sino de, observar el proceso más grande de la historia moderna de México y, estar atentos a cualquier intento de replicar el modelo electoral en el Estado de México, mismo del que, nace la amenaza realizada por el candidato del PRI para aplicación durante esta elección del uno de julio.

En un sexenio que ha sido marcado por la corrupción y la violencia, cualquiera pensaría que para el partido en el poder sería imposible pensar en llegar a la victoria, empero, la verdad de la política nacional radica en la trampa que ha quedado plasmada durante toda esta administración. Mientras que en América Latina 19 presidentes no han terminado su mandato por el caso “Odebrecht”, en México, la impunidad ha sido el principal escenario que rodea este asunto, cuando vemos que el fiscal de la FEPADE, Santiago Nieto, es destituido por levantar una carpeta de investigación en contra de Emilio Lozoya, principal operador entre el actual presidente, Peña y, la empresa petrolera brasileña que tantos presidentes ha derrocado en el subcontinente por asuntos relacionados a la corrupción con esta empresa.

Y en el tema de la violencia se ha demostrado que este sexenio ha sido mucho más sangriento, que el mismo sexenio encabezado por Felipe Calderón. Además, las denuncias que se han realizado ante organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos o, la misma ONU-DH, por violación de los mismos de los ciudadanos mexicanos, así como, lo relacionado con el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa, estudiantes que hasta la fecha no han aparecido y, ni intención política o jurídica de parte del gobierno federal porque aparezcan.

Por si lo anterior fuese poco, queda la amenaza en contra de la clase trabajadora. Con la iniciativa de reforma en justicia laboral en el Senado, puesta sobre la mesa por dos senadores del PRI y ligados a la CTM y CROC, el sistema neoliberal demuestra la intención de desmoronar al movimiento obrero mexicano a lo poco que queda del sindicalismo democrático en este país; pretendiendo neutralizar a la organización de los trabajadores y dejándole al corporativismo oficialista de la CTM y a la iniciativa privada empresarial corrupta, los destinos de miles de trabajadores, así como, la eliminación de sus derechos laborales a favor de la acumulación desmesurada de políticos y empresarios entrelazados en negocios como el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

No hay una herencia honrosa por parte de este gobierno hacia la sociedad mexicana, además, el manejo político de Organismos Constitucionales Autónomos, como en el caso del IFT. Instituto que dejo de lado su labor técnica a favor de decisiones políticas que no benefician a los consumidores de telecomunicaciones, sino que, solamente vieron en beneficiar a un par de concesionarios de servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, esto, para reforzar la hegemonía del poder fáctico de los medios y la preferencia del pago de facturas políticas de los encargados del IFT hacia uno de los agentes económicos que cuenta con presencia en los dos sectores que se supone debiera regular y no entregar, como hasta ahora lo hecho.

Un recuento es complicado, no hay muchas cosas que realmente cuenten (como lo afirman en los spots gubernamentales) y que hayan beneficiado a la sociedad mexicana; sin embargo, el planteamiento político-electoral que tenemos enfrente, no se ve tan apetitoso como todos quisiéramos. Es probable, que el descontento con la actual administración sea el mayor motor del electorado, asunto que, puede resultar contraproducente de la incipiente democracia mexicana, empero, el fantasma de la desconfianza y el fraude se mueve rápido, bullicioso y ruidoso entre los ciudadanos, esa parte puede ser buena, pero, no sana.

De los candidatos disponibles para ocupar la máxima magistratura del estado mexicano, hay tres opciones muy distintas y una, la que se supone independiente, que parece hacerle el trabajo sucio al oficialista y dicha candidata, actúa con despecho y desdén por el pueblo en desdicha, pero de todas las opciones disponibles, esta, es la peor… La peor.

El circo electoral en el que nos vemos inmersos los mexicanos, debe de ser un acto de decisión, desgraciadamente, no lo es tanto de dignificación de la conciencia social y política del pueblo, es más, un acto de reproche y ajuste de cuentas con el oficialismo que se niega a dejar la conducta autoritaria para dar paso a la madurez política que los mexicanos nos merecemos.

@IsraelQDigital

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