La máquina… ¡de perder!

EL LADO BRUSCO

Fabricio Brusco

Dos puntos y un gol en ocho partidos, esos son los números de Atlas en una de las peores campañas de su historia, aunque la realidad nos indica que los buenos torneos de Atlas, desde 1951 hasta acá, pueden ser contados con los dedos de una mano.

Ya nada queda de aquel equipo al que se le apodó como “La Academia” o “Los Amigos del Balón”. Hoy en día, el Atlas es que es un equipo mezquino, que difícilmente logre llegar con claridad al arco contrario o hilar más de cuatro toques consecutivos en el campo rival; eso es lo caracteriza hoy en día a un equipo al que se le llegó a reconocer como una de las grandes escuelas del fútbol mexicano.

Atlas nunca fue un equipo ganador, basta con ver su palmarés para darse cuenta de que esto es más que una obviedad; sin embargo, los rojinegros solían ser un equipo con juegos vibrantes, bien jugados y que se definían a último momento, ya sea para ganarlo, empatarlo o perderlo, de ahí surge la frase “a lo Atlas”. Con el tiempo, se han ido perdiendo varias de las características que conformaban su esencia: la primera en desaparecer fue el buen juego o el juego “vistoso”, hace ya varios años que los Zorros no tienen un equipo que realmente juegue bien al futbol; la segunda fueron los juegos vibrantes, Atlas pasó de ser un equipo intenso a uno insípido, puesto que el transcurso sus partidos son, desde hace varios años, un bodrio. La tercera y última fue la definición de los partidos en los últimos minutos. El término “a lo Atlas” ha ido desapareciendo poco a poco, ahora los partidos de Atlas suelen definirse desde mucho antes del final y –casi siempre- en favor del rival.

Se pasó de un modelo institucional con 124 socios que manejaban el club a que este sea operado por una empresa seria como TV Azteca; no obstante, las cosas en vez de mejorar, empeoraron. La desorganización lógica que conllevaba que 124 personas tuvieran que consensuar para tomar decisiones se ha trasladado a la actualidad, donde se toman decisiones inentendibles, tal como vender a tu mejor jugador cada vez que termina un campeonato.

Este nuevo Atlas no genera emoción alguna y eso no es solo culpa de la empresa que maneja al equipo, el presidente del club, el director técnico o de los jugadores, también es culpa de una afición que por años se ha conformado con muy poco, que nunca ha exigido resultados y que siempre se ha quedado en la mediocridad de decir, “Somos la mejor afición”. Está bien apoyar y sentirte orgulloso por eso, sin embargo, si realmente quieres a tu club tienes que exigir que este crezca, que mejore, que se supere cada torneo, no estar feliz porque todos los torneos eres “la mejor afición”.

Para dar el salto de calidad se necesitan muchísimas cosas; sin lugar a dudas, la más importante de todas es no conformarte con los resultados de siempre, es exigir una mejora y trabajar por ella. Atlas tiene, desde lo institucional, todo para ser un equipo competitivo, solo le falta una cosa: mentalidad.

@bruscofabricio

 

Fabricio Brusco26 Posts

Estudiante de Periodismo apasionado por el fútbol, básquet, rugby y tenis.

Retrasando procesos.

“Perdió México”.

Duelo de estilos

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