Legado ancestral.

ATERRIZANDO SUEÑOS. Bety Camiade. Una especie fuerte y vulnerable al mismo tiempo, que se distingue de entre otras por ser una especie pensante y con capacidad de amar, que ha enfrentado las situaciones más adversas y hostiles desde tiempos remotos, abriéndose camino y dejando un legado de evolución de generación en generación. Si me pidieran que describiera la especie a la cual pertenezco, lo haría así, como lo acabo de hacer en las líneas anteriores.

¿Te has preguntado alguna vez, qué hay de tus ancestros? Pero de esos ancestros de miles de años atrás. ¿Cómo habrán superado cada obstáculo? Y ¿Cómo es que por esas acciones suyas, ahora te encuentres aquí? ¿Qué responsabilidad tenemos con todo ese legado que por naturaleza nos pertenece y del que somos parte?

Quizás me digas que es buscar un sentido a las cosas rebuscado, o que quizá estás muy ocupado sacando tu día a día para todavía cuestionarte esas situaciones. Yo me lo cuestiono porque soy observadora y me maravillo de todo lo que me rodea, soy curiosa y me encanta utilizar mi imaginación y sin duda esto me ha llevado a la reflexión de experiencias que me han dejado aprendizaje.

Nada es casualidad en esta vida, estamos aquí para un fin determinado, el cual, cada quien debe identificar; todo un reto descubrirlo, esa es una de nuestras grandes tareas.

A veces creemos que todo a nuestro alrededor es y está por accidente, pero no caemos en la cuenta que, es el resultado de todas y cada una de las acciones de nuestros antepasados, algunas buenas y quizá otras no tanto, pero a mí me gusta pensar positivo y creer que lo grandioso, lo maravilloso y que verdaderamente ha valido la pena es todo eso que se hizo con amor, con pasión, con esfuerzo y definitivamente es lo que suma más. De otra manera nuestra especie ya se habría extinguido.

Dicen por ahí: “Lo fácil aburre, lo difícil atrae, lo complicado seduce y lo imposible enamora”. Justo esta frase encierra la gran verdad de lo que me tiene cautivada con las carreras de ultradistancia en condiciones extremas y autosuficiencia. Constantemente me preguntan el “por qué” de asistir a estas pruebas y respondo que mi pasión es descubrir cada vez ese potencial que tenemos como humanos para salir adelante en cada situación adversa que se nos presenta.

Quizá esta es una forma de experimentar de alguna manera (claro que a una escala mucho menor) lo que habrían vivido nuestros ancestros en esa lucha por subsistir, conquistar y abrirse paso ante la hostilidad y los retos que les presentaba la vida.

Cuando algo no nos cuesta trabajo y lo conseguimos fácilmente, carece de valor, nos resulta hasta aburrido, se obtiene fácil y así mismo se va. Por el contrario, lo que merece la pena, lo que realmente es atesorado y pasa de generación en generación como un gran legado es esa conquista lograda arduamente, apasionadamente, con esfuerzo, dedicación y con esa capacidad que tenemos de amar. Nuestra especie humana es por naturaleza conquistadora, es una característica inherente, la traemos, casi diría, en nuestro ADN.

Hoy que tenemos todo a nuestro alcance, que solo tienes que estirar la mano u oprimir un botón para obtener mucho de lo que se desea o se necesita al momento, en este hoy hemos perdido la capacidad de maravillarnos por lo que tenemos, por lo que somos, por el simple hecho de estar vivos, de transitar este mundo con ese valiosísimo legado ancestral.

No queremos esforzarnos, lo queremos todo fácil, sencillo, desde nuestra zona de confort, y hemos olvidado el reto al que hicieron frente nuestros antepasados y así mismo hemos olvidado todas nuestras capacidades y fortalezas.

No es de extrañar que hoy en día se haya propagado tanto casi como epidemia, el terrible mal que atormenta a nuestra especie: La depresión. Si no soy capaz de reconocer la historia de la humanidad a la que pertenezco, de valorar todo lo que me rodea y lo que otros antes que yo tuvieron que luchar para que yo estuviera aquí existiendo, de esa misma manera no reconoceré que una de mis grandes tareas es agradecer con entusiasmo y hacer frente a los retos que la vida me pone por delante. Darles cara y enfrentarlos.

La manera de honrar y agradecer todo un legado ancestral es simplemente ¡VIVIR! ¡DAR VALOR A LA VIDA MISMA, A LA EXISTENCIA! ¡CONQUISTÁNDOSE ASIMISMO CADA DÍA!¡Viviendo con PASIÓN, con AMOR, con ALEGRÍA, despertar cada día enfrentando el reto de dar lo mejor, de levantarme si caigo, esforzarme y seguir adelante en la búsqueda de mi propio camino y de procurarnos un mundo mejor.  contacto@betycamiade.com

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