Pues si; ganó Trump

Israel Quiñones
@IsraelQDigital

Continua el shock psicológico mundial después del día 8 noviembre, cuando lo improbable, pero no imposible ocurrió y es que Trump es el día de hoy el presidente electo de los Estados Unidos de Norte América.

La realidad es que Trump rompió con paradigmas del sistema político, dejó de ser políticamente correcto y con eso le alcanzo para crear un vinculo con el electorado más disgustado de la nación estadounidense, es decir,  que el discurso de enojo con los grandes corporativos que se llevaron los empleos de los trabajadores blancos a otros países del tercer mundo resultó benéfico para su causa electoral, pero lo que nunca mencionó  el candidato Trump es que sus empresas también son parte de ese “domping laboral”.

La situación es que no se trata de quedarse en el reclamo o pasmado por la inesperada reacción del electorado norteamericano, sino que el hecho depende en mayor parte del análisis de la intervención de los medios masivos y sus efectos desfavorables hacia con el sistema, sin embargo, el internet jugó un papel que no a todos les queda claro, ya que a final de cuentas el ciberespacio se dividió en dos partes definitivamente opuestas, pero una de ellas fue fundamental para el triunfo inapelable de Trump, curiosamente fue el lado encabezado por los llamados “Wikis”.

Basta con darse cuenta de la división que existe en Estados Unidos después de está elección. No es que está campaña haya creado las distancias educativas, financieras y sociales que han quedado en evidencia, sino que se trata de evaluar la profundidad con la que esta campaña hacia la Casa Blanca dejó y cuánto tardará en cicatrizar adecuadamente, sin embargo, la rabia implantada en los de abajo, por el odio creado por los de arriba, pretenden cegar del desastre económico a la población o mejor dicho, la rabia y el odio están siendo impulsados por la ruptura económica.

¿Cuál fue la verdadera discusión de los estadounidenses durante está campaña? El verdadero debate radico en la recuperación de la hegemonía mundial, del dominio de los mercados internacionales, de la recuperación del imperio. Aunque la mayor parte de los estados de la federación norteamericana que votaron por Trump, pueden ser considerados los menos desarrollados del país, también se puede decir, que la incapacidad de Hillary para conectar con el “gringo promedio” fue nula.

Sin embargo, más allá del temor mundial que Trump representaba para el orbe entero, Hillary no era la solución real, me atrevo a decir que es igual o peor que el mismo Donald, sin embargo la determinación ya fue tomada y durante los siguientes 4 años tendremos que vivir con la idea de que en el  lado norte de la frontera, que cruzando el Río Bravo está el “Showmen” mejor custodiado y pagado del planeta.

La parte interesante de este proceso es la que está por comenzar a partir del 20 de enero de 2017, fecha en la que el señor Trump va a tomar el poder de la hasta hoy llamada la nación más poderosa del mundo, ya que debemos mantener especial atención en los primeros cien días de ese gobierno, pues es cuando sabremos que promesas de campaña son las que tienen prioridad y una convincente posibilidad de ser cumplidas, ya que aquí al sur del norte, Trump es sinónimo de racismo, discriminación y muros, sin embargo, la realidad de la economía norteamericana marca otras situaciones más apremiantes para un mandatario.

Insisto en conservar la idea de que Trump solamente es un Showmen y a final de cuentas esa es la parte más triste y critica del tema, pues aunque en su momento Donald Trump fue comparado con el mismo Adolf Hitler, la historia marca un abismo inmenso entre ambos personajes, pues el nazismo aunque terrible, si contaba con una ideología política, social y económica, por otro lado la propuesta de Trump es vacía y superflua. Además de que Hitler (nos guste o no) era un tipo culto y con idea, Trump es el heredero de una fortuna construida desde la ilegalidad de un burdel de su abuelo y de mostrar lo vacío que es su mundo por medio de la televisión.

No es el fin del mundo, pero si creo que estamos ante el umbral de un cambio significativo en el sistema político, económico y social del mismo. Sinceramente creo que la obviedad del fracaso latente del neoliberalismo mantendrá en vilo a los mercados internacionales, afectando más a los de naciones emergentes como la nuestra.

Trump no es el anticristo y no sé si este exista, lo que si sé es que los verdaderos ganadores de la elección en Estados Unidos fueron tres: la frustración, el neo-racismo, pero sobre todo la ignorancia de los parias de la modernidad mediática.

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