Servir y no servirse

¡A los ciudadanos ni nos consultaron! / Foto: Cuartoscuro

Jorge Luis Urzúa F.
@j_urzua

Ahora que estamos en vísperas de la elección de nuestros constituyentes para la redacción de lo que será carta magna de la Ciudad de México, derivada de una reforma política que presumen los partidos y que principalmente los beneficia a ellos, la sociedad debe exigir al menos una constitución acorde a los nuevos tiempos.

Son absurdos los promocionales de los partidos que solo prometen “una constitución chilanga”, como si eso garantizara en algo que nos llevará a los habitantes de esta ciudad a verdaderos estadios de bienestar social.

No tienen idea de lo que van a hacer, pero lo que les urge es nuestro voto para estar ahí y plasmar lo que a sus grupos convengan.

Como siempre, es la sociedad civil la que hace propuestas concretas, como la que hoy circula en la plataforma Change.org  exigiendo que en la nueva “constitución chilanga”, se incluyan claramente los ‘candados’ para evitar los despilfarros en el erario, ahora que se van a crear “N” número de “huesos” en la administración capitalina, que ya es una más de las 32 entidades federativas.

Se trata de que todos los servidores públicos tengan un freno en sus salarios, bonos, estímulos, vales, viáticos, seguros, vehículos, celulares, subsidio de impuestos, pensiones y todo lo que despierta la ambición desenfrenada de alcanzar un puesto público y de pagar con la entrega de sus voluntades a quien le ayudó a alcanzar esa posición.

Así debería de ser en todos los cargos del servicio público, ¿pues qué no se llenan la boca los políticos diciendo que se trata de servir al país y a los ciudadanos?

¿No debe ser la función de gobierno casi un apostolado en el que el aspirante busca contribuir al bienestar común y no únicamente al propio?

Hay muchos mexicanos realmente dispuestos a hacerlo.

No se trata de que ganen el salario mínimo -con el que nadie puede sobrevivir-, bien pueden tener percepciones decorosas y prestaciones de ley, como cualquier otro trabajador acorde con sus destrezas, pero se debe terminar con los salarios exorbitados que además se disfrazan con una base menor y se triplican o cuadruplican con una serie de “prestaciones” injustas para el resto de la población, que son los que realmente “mueven a México”.

Basta con consultar los excesivos pagos de fin de año de nuestros “H” legisladores y la alta burocracia, que son una verdadera burla para el resto de los mexicanos que reciben 15 días de salario y todavía le descuentan impuesto, que a la burocracia no. Y eso si tienen un trabajo formal y de planta.

En algún momento –muy breve de mi existencia-, creí aquél planteamiento de que “un servidor público debía ganar bien para evitarle tentaciones externas”, pero en la experiencia está visto y probado que por bien que se les pague, los funcionarios no tienen llenadero y siguen desviando recursos y agarrando dinero de sobornos y negocios chuecos.

¡Y nos extraña el nivel de enriquecimiento que alcanza incluso un funcionario cualquiera de un municipio o dependencia, sin hablar de ex gobernadores o ex presidentes!

De nada sirve pagarles bien porque se engolosinan con la lana y la agarran de donde pueden.

Luego entonces, que todo aquél que levante la mano para el servicio público sepa que no se va a enriquecer, -al menos por el lado de las percepciones legales- que les serán asignadas.

Es decir, que al menos los presupuestos de gasto corriente en las delegaciones no se vayan en salarios y prestaciones en lugar de las muchas necesidades que se tienen en una ciudad como esta, -que yo insisto-, debió haberse quedado como Distrito Federal.

¡A los ciudadanos ni nos consultaron!

Es la oportunidad de exigir y de cerrarle el paso a todos aquellos que ya se frotan las manos con las posiciones y cargos que se van a crear en las 16 delegaciones que pasarán a ser municipios y adquirirán todos los problemas que esas entidades de gobierno padecen.

Si la ciudad capital ya se ha deteriorado en su calidad de vida por la proliferación de grupos de poder, de ambulantes que ya no deambulan, de mafias del transporte, de invasores de terrenos, de construcciones sin control, imagínese usted lo que será de ella con cientos y cientos más de “funcionarios que no funcionan”, pero que cobran a cuatro manos por sus “servicios”.

Te invito a apoyar esta demanda: Entra aquí

 

Jorge Urzua432 Posts

Periodista con 30 años de experiencia en medios electrónicos, con especial predilección por la radio, pero fascinado con las posibilidades que hoy ofrecen las nuevas tecnologías de la información.

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