¡Un proyecto ambicioso!

Aterrizando sueños. Bety Camiade.

¿Cuántas veces como estudiante, nos han pedido hacer proyectos? Y en lo personal que flojera me daban; dependiendo la materia, algunos me resultaban menos tediosos que otros. Ahora lo veo tan diferente. Y es que desde el momento de iniciar, de entrada si es por obligación y un proyecto que no nos interesa, entonces ¿Cuál pasión se le puede poner?

Pero de alguna manera, son entrenamientos previos para desarrollar el proyecto más importante. Ojalá y todos desde temprana edad, hubiéramos podido diseñar nuestro proyecto de vida, pero a veces no lo hacemos y la vida nos va llevando como hoja al viento. Tratamos de hacerlo de la mejor manera posible, en cada situación difícil que se nos presenta, quizá improvisando, pero si en ese transitar lleváramos dirección y planeación, sin duda alguna sería mucho más provechoso y satisfactorio.

Aunque nunca es tarde para retomar y elaborar ese proyecto y muy claro tengo que debe ser un proyecto que contenga lo que te gusta, lo que te interesa en la vida, lo que verdaderamente te apasiona; solo así lo harás con un gran entusiasmo y te mantendrás ahí enfocado en ejecutarlo, todo lo que hagas o venga aleatoriamente se vinculará de alguna manera a ese gran proyecto.

Yo en lo personal, al asistir a cada carrera de esas de ultradistancia en condiciones extremas, tengo previamente que elaborar un proyecto desde que decido el reto que voy a enfrentar: Iniciando con la economía, en cómo haré para afrontar los gastos, enseguida investigar y conocer de ese entorno hostil que me espera, entrenar y desarrollar técnicas adecuadas que me permitan afrontarlo de la mejor manera posible y salir bien librada en cada circunstancia de esas que llamamos “situaciones límite”, para que no me rebase el miedo y en el momento no vaya a perder los estribos al tener una reacción equivocada para resolver y hasta se ponga en riesgo mi vida.

Además, este proyecto también es mucho más completo, cuando está enfocado en la ayuda a los demás, a los más vulnerables. Cuando se conjugan la mayoría de estos factores, es cuando siento que mi proyecto será todo un éxito y me apasiona llevarlo a cabo.

En el párrafo anterior, observarás que en un momento menciono “el miedo” y así es, en cada situación de nuestras vidas, el miedo está presente, sin miedo quizá no daríamos el justo valor a las cosas, a los retos logrados, porque está ahí precisamente para obligarte a vencerlo, si es que quieres alcanzar tus más grandes metas. Entre más arduo nos resulta vencer, más orgullo y más satisfacción nos provoca alcanzar la meta. Al vencer tus miedos te conquistas a tí mismo.

Esta conquista te da la confianza para atreverte, para no quedarte corto, para lanzarte a ir más allá de lo que está establecido, para ser audaz, para romper esquemas y ser innovador y hasta divertido. Visualízalo, concíbelo así y así será.

Dicho lo anterior y dispuesto a enfrentar y dar pelea a tus propios miedos:

¿Qué estas esperando para elaborar el proyecto más importante y ambicioso?

¿Te queda claro? El PROYECTO MÁS AMBICIOSO, ES EL DE TU VIDA MISMA.

contacto@betycamiade.com

 

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